– UN CONSEJO BÍBLICO –

Es en Éxodo, capitulo 6, versos 23 y 24 donde leemos del temor que le sobrevino a Gedeón al enterarse que había visto cara a cara, al ángel del Señor.

Pero Dios le dice “Paz a ti; no tengas temor, no morirás”; entonces, para conmemorar esa experiencia leemosque “… edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-shalom (Dios es paz).”

Con Paz en su corazón, Gedeón llega a ser el guerrero poderoso que Dios le indicó que era. Es verdad que siguió pidiendo señales para estar seguro que realmente comprendía la voluntad de Dios, por ejemplo, según Jueces 6:36 al 40, Gedeón echó afuera un vellón de lana, para comprobar que Dios le acompañaría.

Dios conocía su corazón y confirmó su llamado. En una manera única Dios redujo el número a de los hombres que con Gedeón atacarían a los madianitas a sólo 300 hombres. Las desigualdades eran tan grandes contra Gedeón y sus hombres que la victoria sobre el enemigo tenía que traerle gloria solo a Dios, porque no podría haberse realizado a menos que Dios interviniera.

Dios no nos pone en situaciones donde las desigualdades son abrumadoras contra nosotros para afligirnos. Él lo hace así para que sepamos que somos guerreros poderosos sólo por el poder del Señor. Nos da paz cuando confiamos y le obedecemos a pesar de las aparentes desigualdades, de manera que sea Él quien recibe la gloria.

El Jehová-shalom del Antigo Testamento no es otro, sino el Señor Jesucristo del Nuevo Testamento. A menudo Jesús mismo pronunció una bendición de sobre muchas personas. Y el apóstol Pablo declara en Efesios 2:14 “Él es nuestra paz”.

Jesús mismo nos promete según Juan 16:33, “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Él dijo esto pocos días antes de Su crucifixión, sabiendo que la cruz finalmente traería paz a los corazones de sus seguidores.

Para ganar la batalla, es necesario que la paz de Dios gobierne nuestros corazones.